Más de 5,3 millones de argentinos registran atrasos superiores a 90 días en el pago de sus deudas, el fenómeno castiga especialmente a los jóvenes
- Emiliano Damonte
- 7 jun
- 3 min de lectura
Más de 5,3 millones de argentinos registran atrasos superiores a 90 días en el pago de sus deudas, sobre un universo de 19,8 millones de personas con algún tipo de crédito. Según un informe de la consultora Analytica, la mora alcanza al 26,9% de los deudores, es decir, casi tres de cada diez.

El deterioro se produce en un contexto de ingresos rezagados, dificultades de inserción laboral y expansión del crédito por fuera del sistema bancario tradicional. La deuda total de las familias asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del PBI. De ese total, el 82,4% corresponde a bancos, el 10,1% a fintech y el 7,5% a otras entidades, como mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros.
Del total de personas endeudadas, 14,3 millones tienen al menos un crédito bancario, mientras que 5,5 millones se financian exclusivamente a través de proveedores no bancarios. Para Analytica, esa expansión amplió el acceso al financiamiento, pero también expuso a sectores vulnerables a condiciones más caras y a mayores riesgos de incumplimiento.
La mora es más alta entre quienes toman crédito fuera del sistema bancario. Entre los deudores que sólo tienen obligaciones con bancos, el incumplimiento llega al 19,2%. En cambio, entre quienes se financian exclusivamente con fintech, sube al 28,9%, y entre quienes tienen deudas únicamente con entidades no financieras supera el 32%.
La diferencia también aparece cuando se mide la irregularidad sobre el stock de deuda. Aunque el 26,9% de las personas endeudadas registra atrasos, la mora medida sobre el monto total del crédito es menor en los bancos, donde alcanza al 11,9% de la cartera. En las fintech llega al 21,6% y en el resto de las entidades trepa al 43,1%. Esto indica que muchos incumplimientos se concentran en préstamos de menor monto y en segmentos de mayor fragilidad económica.
El dato más preocupante aparece entre los jóvenes. En la franja de 18 a 30 años, casi cuatro de cada diez deudores registran atrasos superiores a 90 días. La mora baja al 34% entre quienes tienen de 31 a 40 años, al 26% entre los de 41 a 50 años y queda por debajo del 17% entre los mayores de 60.
La situación de los jóvenes se cruza con un deterioro laboral. Según datos del Indec, la desocupación entre las mujeres de 14 a 29 años pasó del 13,8% en el cuarto trimestre de 2024 al 16,8% en igual período de 2025. Entre los varones de esa edad, subió del 12,5% al 16,2%. La combinación de desempleo, ingresos bajos y deuda impaga puede dejar a una parte de esa generación con un historial crediticio deteriorado durante varios años.
El informe también muestra diferencias por ingresos. Entre los monotributistas de la categoría A, la más baja, el 17,9% registra atrasos superiores a 90 días. En la categoría K, de mayor facturación, la mora cae al 8,5%.
La distribución territorial también es desigual. Las provincias del norte muestran los niveles más altos de incumplimiento, mientras que la Ciudad de Buenos Aires presenta los indicadores más bajos. En la provincia de Buenos Aires, la brecha interna es marcada: en el conurbano, la proporción de deudores con atrasos supera el 30%, frente al 23,1% en el resto del territorio bonaerense.
El aumento de la mora aparece como un límite para la estrategia oficial de impulsar la actividad a través del crédito. El Gobierno espera que la baja de la inflación y una recuperación gradual del poder adquisitivo reactiven el financiamiento a las familias y el consumo. Sin embargo, distintos informes privados advierten que el proceso avanza con lentitud.
Econviews señaló que los préstamos otorgados por proveedores no financieros comenzaron a desacelerarse después del fuerte crecimiento de 2024 y buena parte de 2025. La consultora atribuyó ese freno al menor margen de endeudamiento de los hogares, al aumento de la morosidad y al impacto persistente de la inflación sobre los ingresos. Además, advirtió que las tasas de esos proveedores suelen ubicarse muy por encima de las bancarias: en préstamos personales superan, en promedio, el 140% nominal anual.
En la misma línea, la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia indicó que los préstamos bancarios en pesos a las familias acumularon una caída real del 6% entre enero y mayo. La volatilidad de tasas, el aumento de la irregularidad y la mayor cautela de las entidades financieras están limitando la expansión del crédito al sector privado.
El avance de la mora plantea así un problema doble: por un lado, refleja el deterioro financiero de los hogares; por otro, limita la posibilidad de que el crédito funcione como motor de recuperación económica. Una parte de los deudores quedará temporalmente excluida del sistema formal, lo que puede restringir el consumo y la actividad en los próximos meses.



Comentarios