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Débil, frágil institucionalidad

  • Foto del escritor: Emiliano Damonte
    Emiliano Damonte
  • hace 23 horas
  • 4 Min. de lectura

“Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales.” (El Matadero, Esteban Echeverría)


El Matadero, de Esteban Echeverría
El Matadero, de Esteban Echeverría

Judicialización del Parlamento

La constante judicialización de las leyes que salen del parlamento habla de la baja calidad de nuestras instituciones, muy en particular de un Congreso repleto de gente que apenitas sabe leer y escribir, pero apenas, como para recibir el dictado de una receta sencilla de cocina, y seguramente con faltas de ortografía. Un parlamento conventillero que se pavonea exhibiendo su ignorancia, con un oficialismo que no alcanza a comprender a qué juega, un pseudo oficialismo que se sube a la calesita libertaria justo cuando empieza a hacer agua, una UCR que da una tristeza indecible, el Peronismo deshilachado y desprestigiado desde adentro y las izquierdas que no entendieron que la historia las derrotó hace décadas. Las excepciones son individuales, algún distinto hay, alguna también, pero son como profetas del antiguo testamento predicando en el desierto y tomados por locos.   


Olor a rancio

Los vientos de cambio se transformaron en brisa putrefacta y a los escándalos Cripto y Andis se sumó el mamarracho de Adorni y justo en el momento en el que parecía que la gestión de Milei lograba arrancar con cierto ritmo tras el veranito parlamentario de las extraordinarias de Febrero, se pegó un tropezón del que todavía no alcanza a salir. Al periodismo le tocaron la pauta y lo acusaron de ensobrado desde el primer día, pero en ningún momento reaccionó con mayor saña corporativa que contra Adorni y su soberbia. El tipo se había mareado y el mareo le afectó la memoria, y tanto se la afectó que se olvidó de que la prensa no olvida fácilmente. Hoy Adorni es el punto débil donde golpear a un Gobierno que ha perdido la batalla moral que peleaba desde la altura de no haberse puesto nunca en juego; y cuando salió a la cancha se manchó rapidito, miseramente. 


El multiverso berreta

Se entrecruzan universos paralelos y todos siniestros, pedorros, entre ellos aparece como símbolo de los tiempos el Chiqui Tapia con el beodo delirio de ser candidato a la Gobernación bonaerense usando como plataforma una AFA infestada de corrupción con sesgos de organización criminal narco: autos de lujo, domicilios falsos, testaferros, movimientos de dinero en cuentas fantasma, repartija de enormes sumas en efectivo. 


Al mismo tiempo llega el fallo de la jueza Preska del que todos quieren sacar algún rédito político cuando en realidad se trata de una de los pocos beneficios de la relación carnal con Estados Unidos que emprendió el Mandatario Libertario, cacofonía que me divierte. Y nadie analiza cómo es que terminamos con esa causa encima, nadie habla de Esquenazi, nadie habla de la maniobra que intentaron los Kirchner para quedarse con “la joya” de la corona. Habla al respecto Maria Eugenia Estenssoro en televisión, programa de prime time en canal de noticias y terminan hablándole encima y saliendo por otro lado, la hija del difunto Presidente de YPF arriesga incluso, y destaca que la causa vialidad es un vuelto comparado con la maniobra que se perpetró con la empresa petrolera de bandera pero no le dan bola. Sin éxito, casi resignada, abandona la arremetida. 


La semblanza filo libertaria del PRO, en medio de una crisis de identidad en la que el partido de Gobierno en CABA parece olvidarse de los votantes de Juntos por el Cambio que lo pusieron donde está, de la identidad variopinta de aquellos votantes que provenían de un espectro amplio y diverso, y se apega a una agenda restrictiva con el objetivo de pelearle votos a LLA en su propio terreno, un error a todas luces, que desconcierta y hace reflexionar sobre la calidad de quienes asesoran al Jefe de Gobierno a un año de las elecciones porteñas. 


La Justicia, el botín ambicionado

La obsesión por licuar el poder en la Corte Suprema con reformas, aumento de número o intentos de colocar a jueces afines no es nueva. La Corte que preside Rosatti ha resistido decenas de embates de este tipo y no es en esto que quisiera poner el ojo sino en la obsesión que esa insitencia deja al descubierto. Se trata sin dudas del intento de la política de licuar al Congreso poniendo a la Justicia a legislar como instrumento del poder Ejecutivo desarticulando finalmente la incómoda división de poderes que resulta tan poco práctica a la hora de hacer lo que a uno se le canta.


Debil y corrupto el Congreso, solo queda ahora debilitarla del todo y lograr que la Justicia sea vasalla. Como he dicho alguna vez, la Corte de Horacio Rosatti puede gustar o no, pero ha representado un límite infranqueable para las ambiciones de los Ejecutivos que se han sucedido tras su nombramiento. No es querida por la política esta Corte, y por eso me cae bien. Es la antipática endogamia del Poder Judicial, la que por el momento la preserva de terminar siendo un instrumento en manos del Gobierno de turno para la discrecionalidad. La familia judicial es política para adentro, no para afuera, al menos por el momento, y es algo que le ha costado entender a quienes pretenden usarla para Gobernar por intermedio suyo, asunto que le interesa bien poco en general a magistrados y compañía. 


En fin, el mismo país berreta en todas sus manifestaciones, con instituciones débiles y desprestigiadas que dependen cada vez más del accionar de individuos y cada vez menos del atributo de institucionalidad que debería ampararlas. Un cambalache de sinsentidos e ignorancia que ha encontrado la manera de reproducirse a ambos lados de todas las grietas.

 

Dice Esteban Echeverría en El Matadero. “Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales.” Hoy por hoy, nos ha ganado la barbarie.


Salutación

Por eso hoy más que nunca amici miei, incomodidad, espíritu crítico, acidez estomacal, que se les rompa el sillón, el banquito o la reposera (siendo invierno que se les vuele el poncho), les auguro dolor de ancas e inflamación del ciático para que no se queden tranquilamente sentados en los miedos del pasado, los relatos del presente y las promesas del futuro, y más que nunca: solidaridad, empatía, respeto por la dificultad del otro, generosidad y paciencia, espíritu crítico que más no se pueda, ojos abiertos y equilibrio emocional, les augura El Aguijón, que está de vuelta.

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