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Confusión de planos

  • Foto del escritor: Emiliano Damonte
    Emiliano Damonte
  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura

Alberto Fernández le había declarado la “Guerra” a la inflación, y nos pareció absurdo; Milei, el presidente economista, fue muchísimo más allá y a la inflación le declaró su odio

Alberto Fernández le había declarado la “Guerra” a la inflación, y nos pareció absurdo en su momento, nadie le avisó que la inflación no se enteró y no podía enterarse. La inflación no es un sujeto, es un fenómeno agregado. No decide, no conspira, no siente, no ataca. Es una señal estadística que resume millones de decisiones, restricciones, expectativas, costos, precios relativos, emisión, demanda de dinero, tarifas, tipo de cambio, márgenes empresarios, salarios y política económica. 


Milei, el presidente economista, fue muchísimo más allá y le declaró su odio a la inflación, y ya que estaba, porque le tocaba a él hablar, le contó al “Universo” que también el Ministro Caputo la odiaba. Me pregunto a cuantos otros indicadores odiará el Presidente, me pregunto si conversará con ellos, si los insultará para manifestar su odio, si hará berrinches, conjuros mágicos, gualichos. 


¿Qué sentimientos lo unirán al índice de “capacidad instalada de la industria” o al “indicador mensual de actividad económica”? Me atrevo a especular…¿estará enamorado de algún indicador? ¿Es la confusión de planos que estas declaraciones evidencian un buscado rulo retórico o se trata de una peligrosa evidencia de desorientación en un Presidente de la Nación? 


De cara a la realidad

Bueno, habiendo soltado esas preguntas al destino, dejo planteadas en estas páginas algunas de las cuestiones concretas que nos dejan estas semanas y que están quedando fuera de agenda: 


¿Cómo harán unos 3.500.000 jubilados a vivir con la mínima, que con el aumento calculado sobre la base de la inflación de abril, en junio será de unos 403.000 pesos?


¿Cómo estarán haciendo los beneficiarios del plan “Incluir Salud”, todos parte de sectores vulnerables y con enfermedades complejas, para conseguir las prestaciones y los medicamentos que necesitan de parte de prestadores con quienes el estado “Superavitario” Nacional mantiene una deuda de 70.000 millones de pesos?


¿Quién está ocupándose de la situación de endeudamiento de las familias argentinas que está llegando a niveles críticos como lo muestra el incremento de la proporción de préstamos en situación irregular para personas físicas, que subió de 2,94% en febrero de 2025 a 11,2% en febrero de este año y no para de crecer? 


¿Donde están laburando los empleados de las 22.000 empresas que cerraron desde diciembre 2023 a la fecha? ¿Se habrán reconvertido y vivirán todos en las inmediaciones de Vaca Muerta en Neuquén? ¿Habrán ido a engrosar las filas de la Patria Repartidora de la que en algún momento pretendió ser caudillo Manuel Adorni?


¿Con quién habrán arreglado los sindicatos para manejar el grado de pasividad que evidencian? 


¿Qué importancia tiene para el Gobierno el valor de la institucionalidad? ¿La amará? ¿La odiará?


¿Por qué el ejecutivo judicializa todo lo que no le gusta de lo que aprueba el Congreso? 


¿Por qué lo echaron a Maravilla Martínez? ¿Saldrá campeón Rosario Central? ¿Cavani es un ex jugador? ¿Estamos para ganar la cuarta?


El Aguijón está lleno de preguntas.


Y mientras esperamos que el universo nos las responda, y vivimos los mejores 18 meses de los últimos veinte años que nos prometió Caputo a partir de mayo; más que nunca amici miei: incomodidad, espíritu crítico, acidez estomacal, que se les rompa el sillón, el banquito o la reposera (siendo otoño que se les vuele el poncho o se les de vuelta el paraguas), les auguro dolor de ancas e inflamación del ciático para que no se queden tranquilamente sentados en los miedos del pasado, los relatos del presente y las promesas del futuro, y sobre todo: solidaridad, empatía, respeto por la dificultad del otro, generosidad y paciencia, espíritu crítico que más no se pueda, ojos abiertos y equilibrio emocional, es el augurio de El Aguijón, que está de vuelta... y que no se nos confundan los planos.


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