Trump visitó a Xi Jinping
- Emiliano Damonte
- hace 7 horas
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Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Beijing durante dos horas y 15 minutos en una cumbre presentada en la búsqueda de estabilizar la relación entre Estados Unidos y China. Hubo elogios mutuos, gestos diplomáticos y una cena de Estado, pero también una advertencia explícita de Xi sobre Taiwán, el punto más sensible de la relación bilateral.

Las careteadas de rutina
Xi afirmó que una relación estable entre ambas potencias “es buena para el mundo” y sostuvo que Estados Unidos y China deberían ser “compañeros, no rivales”. Trump, por su parte, llamó a Xi “amigo” y “gran líder”, dijo que ambos siempre lograron resolver desacuerdos y prometió que los dos países tendrán “un futuro fantástico juntos”.
La jornada cerró con un brindis de Xi en el que definió las relaciones entre Estados Unidos y China como “las más importantes del mundo”. Trump, además, invitó al presidente chino a visitar Washington el 24 de septiembre. La reunión fue la primera visita a China de un presidente estadounidense desde el viaje de Trump a Beijing en 2017.
Punto de tensión
El punto de tensión más claro fue Taiwán. Según la cadena oficial CCTV, Xi dijo que la cuestión taiwanesa es “el tema más importante” en la relación entre China y Estados Unidos y advirtió que, si se maneja mal, ambos países podrían “chocar o incluso entrar en conflicto”. Taiwán, mientras tanto, sostuvo que Washington mantiene un apoyo “claro y firme” a la democracia de la isla.
Economía y comercio
La agenda también tuvo un fuerte componente económico. Trump viajó con una comitiva de funcionarios y empresarios, entre ellos Marco Rubio, Pete Hegseth, Elon Musk, Jensen Huang, de Nvidia, y Tim Cook, de Apple. El mensaje fue claro: además de diplomacia, la cumbre apunta a comercio, inversión, tecnología, inteligencia artificial, semiconductores y acceso al mercado chino.
Xi prometió ante los ejecutivos estadounidenses que China se abrirá “aún más” al mundo y que las empresas norteamericanas tendrán mejores perspectivas en el país. El dato encaja con el objetivo de ambos gobiernos de evitar una nueva escalada comercial como la del año pasado, cuando los aranceles mutuos llegaron a superar el 100%.
La madre del borrego, el estrecho de Ormúz
El otro tema de fondo fue la guerra entre Estados Unidos e Irán. Trump busca que China use su influencia sobre Teherán para destrabar el tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 20% del petróleo y una parte importante del gas natural mundial. El cierre prolongado elevó el precio del crudo, la inflación global y los combustibles en Estados Unidos.
Pero la guerra también le da ventajas a China. Según un informe del Pentágono citado en la nota, Beijing aprovechó el conflicto para vender armas a aliados estadounidenses del Golfo, ayudar a países afectados por la crisis energética, observar el modo de operación militar de Estados Unidos y beneficiarse del desgaste de municiones norteamericanas que podrían ser necesarias en una eventual crisis por Taiwán.



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