Empezó, prematuro, un largo año electoral
- Emiliano Damonte
- hace 2 días
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Largo año electoral
En realidad lo madrugó Mauricio. Pocos días antes había comenzado a moverse fuerte esparciendo la idea de que podría ser candidato a Presidente, algo a lo que nunca renunció del todo. Es evidente que en 2019 Macri se quedó con la sensación de que de haber cometido algún error menos y con una campaña más parecida a la que llevó a cabo después de las PASO, las cosas hubieran podido ser distintas. Entonces, decía, lo madrugó Mauricio, pero solo en el momento en el que Milei comenzó a hablar de reelección, arrancó el año electoral, un año que durará unos 14 meses. Fue a principios de agosto de 2026, hay que llegar a octubre 2027, un montón de tiempo.
Todo teñido de elecciones
Personalmente me sorprendió el apuro del Presidente. Es que a partir de su declaración toda actividad se verá teñida de electoralismo. Cada votación en el Congreso, ya sea en los recintos o en comisión, será plebiscitaria, indicará si la gestión está caminando bien hacia 2027 o si está perdiendo fuerza; cada índice del INDEC, cada proyecto que se sume al RIGd, cada vencimiento de deuda, cada licitación de letras, cada compra de dólares, cada fábrica que cierre, cada ruta que se ejecute, cada error de cálculo y cada acierto será observado bajo la escrupulosa lupa de un proceso electoral. ¿Era necesario arrancar tan temprano? Y si fue indispensable. ¿Por qué?
Ahora ya no se puede volver atrás, porque enseguida se sumó Lacunza, y en pocos días el apuro de Milei logró lo que nadie había logrado hasta hoy desde 2023, que fue juntar, por un lado a Massa, Kicillof y Máximo Kirchner, que salieron hablando de la necesidad de ir juntos; y por el otro a Macri y a Karina, que organizaron un encuentro entre el PRO y LLA que no se venía dando desde hace rato, y tal vez con las levas del poder ligeramente modificadas. Y todo en medio del movimiento que mutiló la “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” en el Senado y que marcó a fuego, una vez más, la idea de que en el Congreso al oficialismo todo le cuesta un huevo, y que el Presidente no termina de entender como es el juego parlamentario. No logró hacerselo entender Francos, y Santilli solo lo consiguió de a ratos. Sobre todo lo que no pudo lograr el Colorado es tapar las inconsistencias de la gestión de LLA.
Georigieva, buen resultado, pero observado.
Creo que la visita de Georgieva dejó en claro un tema que nadie en el Gobierno tuvo ganas de ver. En su discurso, la Jefa del FMI habló claramente de la necesidad de que la recuperación se extienda a todos los sectores. Hablando de Argentina en el Sitio Oficial del FMI el 31/7 publicó: “La siguiente fase consiste en cerciorarse de que estas oportunidades se extiendan a toda la economía”; y fue muy clara cuando expresó la importancia de las Pymes en el funcionamiento de la economía destacando que “son las que crean la mayor cantidad de puestos de trabajo”.
Georgieva respaldó la estabilización, pero dejó una advertencia: el crecimiento argentino continúa excesivamente concentrado en los sectores exportadores y todavía no se trasladó plenamente a la construcción, los servicios, las pymes, el empleo formal y los salarios.
Por algún motivo no fueron estas las cuestiones a las que más atención se le puso. Sin dudas la visita dejó una buena impresión, pero muchos se engolosinaron repasando como un rezo la lista de los objetivos cumplidos y los elogios, olvidando que siempre, pero siempre, lo más importante es lo que queda por hacer. Aquello que no se ha hecho o se debe corregir.
Fue un buen momento para el Gobierno, y fue contundente, no caben dudas, y llegó tras varios meses muy desgastantes marcados por la pelea por sostener a Adorni y tras semanas de discusiones insensatas con Lula. Probablemente por eso, el Presidente sintió que había que aprovechar el buen viento que dejaba la visita del FMI y lanzarse ahora, antes de que las cosas se compliquen nuevamente. Ansiedad e inseguridad no son buenas consejeras, y juntas son nefastas. El resultado es una decisión que aparece tan prematura como irreversible.
Cuestión de votos
La economía que engloba a la mayor cantidad de votantes es, justamente, la que está en crisis. El mundo que nos rodea, es el mundo de las Pymes y de la Industria Manufacturera, el mundo de la Construcción, de la Logística, del Comercio minorista y mayorista. No es un caso que alimentos, textiles, calzado, metalurgia, automotores, muebles, plásticos y medicamentos, sean items que podemos identificar claramente, sin hacer ningún esfuerzo; y que “fracking” o “lixiaviación en pilas”, sean cosas sobre las que no tenemos la más puta idea. En los grandes conglomerados urbanos es donde se deciden las elecciones, y es también donde la fuente de trabajo y el motor del consumo está directamente relacionado con las áreas de la economía a las que parece no querer llegar la recuperación.
Lo que sorprende es que el Gobierno no reaccione con políticas dirigidas a estos sectores, incluso cuando el efecto de la crisis comienza a poner en jaque uno de sus principales activos, el Superavit Fiscal. Un resultado este, que la gestión libertaria ha demostrado estar dispuesto a sostener a capa y espada, usando todo el ancho de la cancha e incluso un poco más también, como lo demuestra la desviación de impuestos Nacionales para financiar el superávit (partes del impuesto a los combustibles que debería ir a rutas y obras hídricas).
Para darle un cierre a este capítulo de la Bitácora. El Presidente se apuró y cometió un error al que, justamente porque todavía falta mucho, tal vez pueda poner remedio, pero que no necesitaba. La economía parece definitivamente divorciada en dos fases separadas que viajan sin tocarse, una con resultados positivos hasta 30 puntos por encima de sus promedios históricos, y la otra con caídas que también rozan los 30 puntos. Si no arrancan consumo y empleo va a ser difícil que haya una recuperación que genere estabilidad política, y esa debería ser la principal preocupación del equipo económico de acá en adelante. Denle bola a Cristalina, si no arrancan las PyMes …
Salutación
Y mientras tanto amici miei, más que nunca: incomodidad, espíritu crítico, acidez estomacal, que se les rompa el sillón, el banquito o la reposera (siendo invierno que se les vuele el poncho o se les de vuelta el paraguas), les auguro dolor de ancas e inflamación del ciático para que no se queden tranquilamente sentados en los miedos del pasado, los relatos del presente y las promesas del futuro. Y sobre todo: solidaridad, empatía, respeto por la dificultad del otro, generosidad y paciencia, espíritu crítico que más no se pueda, ojos abiertos y equilibrio emocional (y por qué no fiscal).
Es el augurio de El Aguijón, que está de vuelta...



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