Teherán todavía no confirmó el compromiso para que los inspectores de la OIEA accedan a sus reservas de uranio
- Emiliano Damonte
- 23 jun
- 2 min de lectura
Estados Unidos aseguró que Irán aceptó permitir el regreso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica para controlar sus reservas de uranio enriquecido, pero Teherán todavía no ratificó ese compromiso. La autorización es clave para avanzar en las negociaciones iniciadas en Suiza y para definir el futuro del programa nuclear iraní.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó en Suiza que Irán había aceptado invitar nuevamente a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica para controlar las reservas de uranio enriquecido que mantiene el régimen chiíta.
Según Vance, el regreso de los inspectores sería un “hito importante” y el primer paso hacia la desnuclearización permanente de Irán. La declaración fue realizada después de 18 horas de negociaciones con representantes iraníes, mediadas por Pakistán y Qatar.
Sin embargo, la delegación iraní no ratificó públicamente esa versión. Mohammad Bagher Ghalibaf, líder de la delegación, y el canciller Abbas Araghchi no confirmaron el anuncio estadounidense. Además, Esmail Baghaei, vocero de la Cancillería iraní, sostuvo ante la agencia estatal IRNA que no se asumió “ningún compromiso nuevo” sobre una visita técnica a los depósitos de uranio.
Hasta anoche, Teherán no había tomado contacto con la OIEA, presidida por Rafael Grossi. Sin esa autorización, Estados Unidos no puede avanzar en la verificación del material nuclear iraní.
Las negociaciones en Suiza se desarrollan después de la ofensiva militar ordenada por Donald Trump contra la teocracia chiíta, con el objetivo de desmantelar su programa nuclear. Ahora, las conversaciones diplomáticas apuntan al mismo objetivo geopolítico.
El Memorando de Entendimiento firmado entre las partes establece, en su punto 8, que Irán reafirma que no buscará ni desarrollará armas nucleares. También plantea que ambos países acordarán un mecanismo para resolver el destino del material enriquecido almacenado.
Ese mecanismo podría incluir, como metodología mínima, la dilución regresiva del uranio en territorio iraní bajo supervisión de la OIEA. Además, el texto prevé continuar la discusión sobre el enriquecimiento y otros asuntos vinculados a las necesidades nucleares de Irán dentro de un acuerdo final.
Estados Unidos quiere conocer cuántas toneladas de uranio enriquecido tiene Irán. Para Washington, la OIEA es el único organismo multilateral con legitimidad internacional para realizar esa verificación. Rafael Grossi ya estuvo anteriormente en Irán y conoce la dinámica diplomática del régimen en contextos de alta tensión.
La posición de Teherán es diferente. Aunque el MOU establece un camino para limitar o extinguir el proyecto atómico iraní, la Guardia Revolucionaria y Mojtaba Khamenei no tendrían intención de desmantelar el principal recurso estratégico de defensa del régimen en Medio Oriente.
Trump exige que Irán entregue su uranio enriquecido y pretende que ese material sea trasladado fuera del territorio iraní. También reclama que el régimen entregue sus centrifugadoras y acepte un control estricto sobre sus recursos económicos para evitar desvíos destinados a sostener un programa nuclear encubierto.
En ese contexto, el acuerdo aparece difícil. La Casa Blanca ya levantó sanciones a las exportaciones petroleras iraníes, prevé descongelar 6.000 millones de dólares retenidos en Qatar y realiza gestiones públicas y reservadas para preservar la estabilidad entre Israel y Hezbollah.
Aun así, según la nota, Teherán sigue reclamando prerrogativas y dilata las medidas exigidas por Estados Unidos para avanzar en las negociaciones.



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