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Crece el déficit financiero de las provincias y se complica la relación con el Gobierno Nacional

  • Foto del escritor: Emiliano Damonte
    Emiliano Damonte
  • 9 jun
  • 3 min de lectura

Las cuentas provinciales vuelven a mostrar señales de deterioro y agregan tensión a la negociación política entre los gobernadores y la Casa Rosada. Mientras el Gobierno nacional busca apoyo legislativo para avanzar con la reforma electoral y eliminar las PASO, los mandatarios provinciales insisten en reclamar obras de infraestructura, fondos pendientes y mayor margen fiscal.

El Ministro del Interior, DIego Santilli
El Ministro del Interior, DIego Santilli

El ministro del Interior, Diego Santilli, participó la semana pasada de una reunión con gobernadores del Norte Grande, en la que el oficialismo buscó ordenar apoyos parlamentarios. Sin embargo, la discusión electoral quedó cruzada por el reclamo de los distritos ante la caída de transferencias nacionales y la presión creciente sobre salarios, salud, educación y obra pública.


Según un trabajo de los economistas Marcelo Capello, Martín Fiore y Valentina Gallardo, si las provincias hubieran mantenido durante el primer semestre el mismo nivel de gasto real que tenían en igual período de 2025, pasarían de un superávit financiero equivalente al 1% del gasto total a un déficit de 2%.


El deterioro sería especialmente fuerte en varias jurisdicciones. Tierra del Fuego profundizaría su rojo del 8% al 11% de sus erogaciones; Chaco pasaría de un déficit del 7% al 10%; Chubut, del 4% al 8%; y Buenos Aires ampliaría su desequilibrio hasta el 6% del gasto total. Además, provincias que habían mostrado superávit en la primera mitad de 2025, como Misiones, Río Negro, Formosa y La Rioja, pasarían a terreno negativo.


El informe advierte que el estrés financiero provincial aparece incluso en un año en el que la economía argentina volvería a crecer. De acuerdo con esas proyecciones, el PBI podría expandirse alrededor de 3,5%, pero los recursos totales provinciales caerían 2,6% real en los primeros cinco meses del año.


La presión fiscal se explica por la combinación de tres factores: menor asistencia nacional, recaudación propia todavía débil y estructuras de gasto rígidas. La Casa Rosada logró sostener el superávit con un fuerte ajuste del gasto, especialmente en jubilaciones, obra pública y transferencias; parte de esa presión se trasladó ahora a los gobernadores.


El alivio de mayo fue parcial. Las transferencias automáticas nacionales crecieron 8,2% real interanual, impulsadas por el desempeño de Ganancias y por el calendario tributario de empresas con cierre de balance en diciembre. Pero en el acumulado de enero a mayo, las transferencias automáticas todavía caen 2,5% real interanual. Si se suman las discrecionales, los giros totales a provincias bajan 4,8% real.


El mapa provincial es heterogéneo. Santa Cruz aparece como la más perjudicada en transferencias totales, con una caída del 6%. También muestran bajas relevantes La Rioja, Buenos Aires, Río Negro, Neuquén y Tierra del Fuego, con retrocesos cercanos al 4%. En cambio, La Pampa y Misiones registran mejoras netas en los fondos recibidos desde Nación.


La recaudación propia provincial creció en promedio apenas 0,6% real en lo que va de 2026, una mejora insuficiente para compensar la baja de transferencias nacionales. Entre Ríos fue la provincia con mejor desempeño tributario propio, con una suba del 11%, seguida por Neuquén y San Juan, ambas con 8%. En el extremo opuesto quedaron Misiones, con una caída del 22%, y La Rioja, con una baja del 13%.


El caso de Neuquén es particular. Por el efecto de Vaca Muerta y las regalías hidrocarburíferas, logró aumentar 5% sus recursos totales y aparece como la única provincia que combina mejora de ingresos y fortaleza fiscal relativa. Según el informe, más del 100% del aumento de sus recursos totales se explica por sus recursos propios.


La provincia de Buenos Aires aparece entre los casos más sensibles por su peso político y financiero. Cerró 2025 con un déficit equivalente al 5,6% de su gasto total y este año sus ingresos totales muestran una caída cercana al 1% real. En la simulación del primer semestre, quedaría entre las jurisdicciones con mayor deterioro potencial si no ajusta erogaciones.

Los peores números de cierre de 2025 se observaron en Tierra del Fuego, con un déficit financiero del 14,1% del gasto total; La Pampa, con 11,6%; Chubut, con 7,4%; y Chaco, con 6,8%.


La comparación entre Nación y provincias muestra una diferencia importante en la intensidad del ajuste. Entre 2023 y 2025, el gasto nacional acumuló una caída real del 24,9%, mientras que el gasto provincial consolidado se redujo 9,6%. Por eso, desde la Casa Rosada sostienen que los gobernadores todavía tienen margen para ajustar, mientras que las provincias reclaman recomposición de fondos y financiamiento para obras.

El deterioro fiscal provincial se convierte así en una pieza central de la negociación política. El Gobierno necesita votos para su agenda electoral y legislativa; los gobernadores necesitan recursos para atravesar un año de mayor presión sobre gastos y menor asistencia nacional.


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